¿Alimentas la envidia o vives tu vida?
Todos hemos caído alguna vez en ese incontrolable pensamiento de compararnos a nosotros mismos con los demás, los que según nuestro ficticio criterio son mejores que nosotros o han llegado a conseguir “eso” en lo que hemos fracasado.
Ahí es cuando nos empieza a invadir la envidia y la inseguridad, dos sentimientos destructivos que siempre van de la mano, y generalmente los destinatarios de estos sentimientos son personas que ni hemos llegado a conocer, personas que nos hemos cruzado cinco segundos por la calle y las cuales han llamado nuestra atención, ya sea por poseer un coche impresionante, un cuerpo de infarto o simplemente un jersey que no pudimos conseguir en las rebajas. Pero no nos engañemos, realmente los destinatarios de estos sentimientos somos nada más y nada menos que nosotros mismos, ya que somos los únicos que los vamos a sufrir y mantener.
En ese punto nos centramos en juzgarnos y hasta reprocharnos el porqué de no haber llegado a conseguir lo que otros si pudieron, y es que puede que este sea el motivo por el que no hayas alcanzado esa cima, por centrar tus esfuerzos en una envidia destructiva en lugar de aplicarlos en crecer en tu propio y único camino independiente.
Porque cuando caemos en ese círculo en el que tan solo nos dañamos con el peso de nuestros prejuicios, dejamos de ayudarnos a avanzar, ya que cada uno tenemos una vida diferente que vivir y es por eso por lo que mis gustos, opiniones y emociones son diferentes a las tuyas, de ahí que cuando entramos en el duro juicio de la comparación dejamos de ser uno mismo.
Ahora bien, no por eso te estoy diciendo que te quedes en el sofá de tu casa sin hacer el mínimo esfuerzo por avanzar y cambiar, al contrario, si hay algo que no te hace sentir seguro o cómodo de ti mismo, haz caso y muévete ya que es la señal más importante para ponerte en pie y luchar por cambiarlo, y no importa si tardas un mes en lo que otros tardarían un día, la cuestión es que tú puedes, tú tienes un potencial dentro de ti que podrás explotar y al que le podrás sacar todo su jugo si aceptas que eres único.
El camino que elijas será tuyo e inigualable, no eres mejor ni peor, pero eres tú. Recuerda, naciste para ser diferente y sentirte orgulloso de ello.
